Autocontrol Emocional

Las emociones regulan el funcionamiento mental, organizan tanto el pensamiento como la acción. En primer lugar, estableciendo metas que nos son prioritarias y nos organizan para llevar a cabo ciertas acciones concretas. Así, el miedo establece que la meta es escapar, y nos prepara para huir, el enfado establece que la meta tiene que ver con superar obstáculos, y nos prepara para el ataque. Sentirnos felices y amorosos, por ejemplo, nos prepara para la cooperación; la tristeza para la retirada o la búsqueda de ayuda, el enfado para establecer los límites. En segundo lugar las emociones establecen las metas hacia las que se dirigen los pensamientos y las acciones, por lo que convierte al afecto en un determinante crucial de la conducta humana.

Así pues las emociones construyen las estructuras que guían nuestras vidas, especialmente en nuestras relaciones con los demás. Los pensamientos surgen para ver cómo alcanzar la meta establecida por la emoción que emerge de la necesidad de contacto, o del deseo de alcanzar el bienestar o de la necesidad de establecer distancias.

La emoción tiene que ver con la motivación y la acción, mientras que el pensamiento está relacionado con el conocimiento y conlleva el análisis de la situación y la decisión de la acción.

Necesitamos la emoción, para que nos diga qué es lo nos está afectando y para que establezca la meta de modo que podamos alcanzarla, y necesitamos de la cognición (pensamiento) para que nos ayude a darle un sentido a nuestra experiencia, así como de la razón para ayudarnos a imaginar el mejor modo como podemos alcanzar la meta, o podemos satisfacer nuestra interés en nuestro contexto cultural concreto.

Por tanto desde un punto de vista adaptativo, lo más saludable será integrar la emoción y la razón.

Así pues, las emociones son señales internas que nos dirigen para poder mantenernos vivos. Las emociones responden rápidamente ante aquellas cosas que tienen que ver realmente con la supervivencia. Regulan nuestra atención, controlan el entorno, buscan los acontecimientos que son relevantes para la adaptación y alertan a nuestra conciencia cuando éstos se producen, de este modo el miedo nos advierte del peligro; el asco nos aleja de lo putrefacto; y la compasión nos capacita para responder al dolor del otro. Las diferentes emociones nos alertan antes cosas distintas y sirven de modo distinto para diferentes funciones. Algunos sentimientos como el enfado y el miedo nos advierten del peligro, mientras que otros como la tristeza y la culpa, nos avisan de la enfermedad interna; por su parte, los sentimientos positivos de alegría realzan la vida y promueven la persecución de la felicidad.

Los términos “positivo” y “negativo”, referidos a las emociones hacen referencia a la vivencia subjetiva de la emoción como placentera o no placentera, en lugar de a su función adaptativa, que es positiva por definición.

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