La ansiedad

La ansiedad es una emoción natural. Por lo tanto, guarda algunas similitudes con otras reacciones emocionales, tales como la alegría, el enfado, la tristeza, el miedo, etc. La ansiedad es experimentada como una emoción desagradable, negativa, que surge en una situación ante la que el individuo percibe una amenaza (posibles consecuencias negativas).
Para afrontar esta situación y tratar de reducir las consecuencias negativas el individuo debe ponerse en alerta. La reacción emocional puede observarse a un triple nivel: cognitivo-subjetivo (la experiencia), fisiológico (cambios corporales) y motor (conductual-observable)

1) A nivel cognitivo-subjetivo, la ansiedad se caracteriza por sentimientos de malestar, preocupación, hipervigilancia, tensión, temor, inseguridad, sensación de pérdida de control, percepción de fuertes cambios fisiológicos (cardiacos, respiratorios, etc.)

2) A nivel fisiológico, la ansiedad se caracteriza por la activación de diferentes sistemas principalmente el Sistema Nervioso Autónomo y el Sistema Nervioso Motor, aunque también se activen otros como el Sistema Nervioso Central o el Sistema Endocrino o el Sistema Inmune. De todos los cambios que se producen, el individuo sólo percibe algunos cambios en respuestas tales como la tasa cardíaca, tasa respiratoria, sudoración, temperatura periférica, tensión muscular, sensaciones gástricas, etc. La persistencia de estos cambios fisiológicos puede acarrear una serie de desordenes pisofisiológicos transitorios, tales como dolores de cabeza, insomnio, disfunción eréctil, contracturas musculares, disfunciones gástricas, etc.

3) A nivel motor u observable, la ansiedad se manifiesta como inquietud motora, hiperactividad, movimientos repetitivos, dificultades para la comunicación (tartamudez), evitación de situaciones temidas, consumo de sustancias (comida, bebida, tabaco, etc.), llanto, tensión en la expresión facial, etc.

Lo mismo que todas las personas tienen capacidad para reír, llorar, enfadarse, etc., también tiene capacidad para reaccionar con ansiedad ante una situación de amenaza.
A nivel fisiológico no existe ninguna diferencia entre el estado de alarma, y el de ansiedad leve o entre el pánico y la crisis de ansiedad. El corazón se acelera (taquicardia), la respiración cambia (hiperventilación, dificultad para respirar), la digestión se para (molestias abdominales)…. Y así podríamos seguir con todos los síntomas que definen las crisis o los estados de ansiedad.

Por tanto, ¿cómo distinguimos la ansiedad del miedo? Básicamente a través de lo externo. Si hay un peligro o una amenaza (toro, perro persiguiéndonos, hombre entrando por la ventana, coche que se nos echa encima…)

Por lo tanto la ansiedad es una respuesta adaptativa que nos protege de las situaciones de amenaza o peligro. La reacción de pánico ante una situación de peligro real, es un mecanismo de supervivencia, su objetivo es el de protegernos, preparándonos para la lucha, la huida o la búsqueda de ayuda. Lo que la convierte en desadaptativa es el hecho de interpretar un estímulo como peligroso cuando realmente no lo es.

Incluso en nuestro ambiente, a veces resulta esencial que al enfrentarnos con una amenaza vital reaccionemos en forma automática para ponernos a salvo. Imagina por ejemplo, lo útil que puede ser una reacción instantánea de pánico y huida, si estás a punto de ser atropellado por un coche, o se te encuentras con un toro bravo que acaba de escapar y se dirige a ti.

Como es lógico, este mecanismo –con el que la naturaleza nos ha dotado para ayudarnos a sobrevivir- no supone en sí mismo ningún peligro, es decir, el pánico no nos puede producir ningún daño.

El único problema que hay en una crisis de pánico o un amago es que la reacción de alarma las pones en marcha sin que exista un peligro real. Las pones en marcha tú mismo, al interpretar como peligro unas sensaciones que son normales en la ansiedad, y que se incrementan porque aumenta tu ansiedad al pensar que estás en peligro.
Además te generas un estado de ansiedad que va más allá de los momentos en que puedas experimentar una crisis dando que temes experimentar nuevas crisis, es lo que llamamos ansiedad anticipatoria.

Dependiendo del estimulo que se asocia con la amenaza aparecen diferentes tipos de problemas. Asi, si el temor es a la enfermedad, hablamos de una fobia a la enfermedad, si es la interacción con las personas, fobia social, si se trata de una idea, imagen o pensamiento recurrente, hablamos de un trastorno obsesivo, etc.

Comments are closed.